Siendo la última persona para suspender y luego de haber visto a los demás, una combinación de adrenalina, nervios, voluntad y un sinfín de sensaciones se hicieron presentes antes de las perforaciones.
Con masajes previos de Paulo y ya con la zona a perforar lista, Valnei, Paulo, Max y Laura con ganchos y agujas en mano comenzaron su trabajo.
Ya en posición para el ascenso, la adrenalina comenzó a correr más rápido mientras Max tiraba lentamente de la cuerda.
Paulatinamente comencé a sentir la piel tensionandose, produciendo que todo el peso de mi cuerpo recayera sobre mis rodillas.
Mientras disfrutaba de cada segundo del elevo, sentía mi mente y cuerpo transformándose en uno.
Una vez en la altura adecuada y con Valnei y Paulo a mis espaldas, me ayudaron a soltarme de mis piernas y colocarme boca bajo y finalmente comenzar a disfrutar de cada segundo de lo que fue la suspensión.
Fueron muchas las sensaciones vivida, pero es prácticamente imposible poder expresarlo con palabras.
Debo agradecer a Valnei, Paulo y Max por su prolijo y excelente trabajo, al equipo de MODart por todo lo realizado, a los participantes y al personal de la fábrica por su colaboración, respeto y amabilidad para que todo esto haya salido de maravilla.
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