Ya hace un tiempo atrás que estaba rondando en mi cabeza la idea de suspenderme de las rodillas. Con ganas y voluntad de experimentar nuevas sensaciones, finalmente llegó el momento de aprovechar esta oportunidad.
Luego de haber visto las suspensiones de los demás participantes con un profundo sentimiento de felicidad, llegó mi turno.
Esa combinación de adrenalina, nervios, ganas y un sinfín de sensaciones que no puedo describir con palabras, se hicieron presentes nuevamente antes de las perforaciones.
Con masajes previos de Paulo y ya con la zona a perforar lista, escucho a Valnei decir:
'Um, dois... e Puxa' cuando se perforó el primer par de agujas. Continunando con el siguiente par de agujas, mis rodillas comenzaron a sentir como los frios ganchos atravesaban mi piel.
Con todo pronto para el ascenso y la adrenalina corriendo en mis venas, Max comenzó a tirar lentamenete de la cuerda.
Poco a poco sentí nuevamente como la piel se iba tensionando y cargando todo el peso de mi cuerpo en mis rodillas.
Disfrutando cada segundo del ascenso (momento fabuloso en una suspensión!) sentí como mi cuerpo se iba despegando de a poco del suelo. Mi mente y cuerpo se transformaron en una unidad.
Con Valnei y Paulo a mis espaldas, me ayudaron a colocarme boca bajo por primera vez y finalmente comenzar a disfrutar de cada segundo de lo que fue la suspensión.
... Fueron muchas las sensaciones vividas; desde dolor los primeros momentos, hasta una felicidad y goce total durante el resto de la suspensión. Las palabras ayudarán a describir esta experiencia, pero no hay nada mejor que experimentarla en la piel de uno mismo.
Debo agradecer a Valnei, Paulo y Max por su prolijo y excelente trabajo, al equipo de MODart por todo lo realizado, a los participantes por hacer esto posible y haber disfrutado de sus respectivas experiencias y al personal de la fábrica por su colaboración y respeto porque todo esto haya salido de una forma maravillosa. |